Vuelta al macro

Hay cosas que dejas de hacer porque sí, aunque te hayan hecho sentir bien, aprender y tener una cierta satisfacción. Así somos los seres humanos.

Pero de repente hay algo que te hace volver a hacerlas. En fotografía hay algo que es un hecho, tener nuevas herramientas te incita a repetir el intento de hacer cosas que quisiste hacer pero que no acababas del todo de quedar contento. En macro, por ejemplo, el equipo es esencial para que el resultado sea de calidad y la propia dificultad de hacer fotos a semejantes criaturas hace que cualquier mejora se note mucho a la hora de tener éxito en la tarea.

En este caso tengo varias mejoras: La primera y fundamental, el objetivo. Tengo desde hace poco el “famoso” Canon EF MP-E 65mm f2.8. Es un objetivo extraño y súper especializado en fotografía macro, de hecho sólo sirve para eso. Canon dejó de fabricarlo en 2014, tengo entendido, así que sólo queda el stock que quede y el mercado de segunda mano para conseguirlo. Es poco corriente que una primera marca fabrique cosas así, tan especializadas en algo que fuera de aplicaciones científicas puedan tener demanda por parte de los fotógrafos.

Canon EF MP-E 65mm f2.8

Canon EF MP-E 65mm f2.8

He usado de todo para practicar la macrofotografía, desde objetivos normales con tubos de extensión hasta objetivos invertidos, lentes de aumento, etc. Pero lo ideal en mi opinión es un objetivo macro que sea capaz de llegar a una ratio de 1:1, sin entrar en qué longitud focal es la mejor. El MP-E empieza ahí, donde terminan los objetivos macro tradicionales y llega a una ratio de 5:1 sin accesorios de ningún tipo. La manera de llegar a esos ratios que he usado últimamente ha sido usando tubos de extensión, que no es mala solución pero provocan que la difracción sea mucho más evidente que con el MP-E a ratios altas, además de la pérdida de luminosidad que provocan.

El MP-E es tremendamente difícil de manejar al principio. Es muy similar a usar un objetivo invertido pero con la ventaja de poder usar el diafragma que quieras cómodamente y tener un enfoque manual normal, bueno, muy normal no es tampoco. De hecho cuesta tanto manejarlo que conozco a más de uno que lo ha dejado por imposible, por falta de paciencia, supongo. Cuando miras por el visor de la cámara no ves nada hasta que te acercas a unos pocos centímetros del sujeto, muy pocos incluso a 1:1. A partir de ahí todo es muy complicado. Es mejor normalmente elegir qué ratio necesitamos y luego acercarnos a lo que queremos fotografiar y luego, si es posible, aumentar el acercamiento. Todo esto con animales vivos y en el campo es muy dificultoso y la mayoría de las veces se van volando o dan un salto mientras intento enfocarlos, pero bueno, la dificultad es seguramente la gracia de todo esto. En realidad es como ir por el campo con un microscopio en las manos para hacer fotos.

El resto del equipo también ha cambiado, las cámaras que uso son las Canon EOS 5D MarkII y 7D MarkII, ambas se complementan de maravilla en esto de la macrofotografía. La ventaja de la 7D MKII es muy clara, el formato APS-C favorece el poder hacer fotos aparentemente más cercanas de los bichos y la 5D se defiende mejor al conseguir bonitos fondos y peleando con la difracción por aquello del “full frame”, pero de esto ya hablaré otro día.

La 7D MarkII con el MP-E totalmente extendido.

La 7D MarkII con el MP-E totalmente extendido.

Uso dos flashes muy sencillos con soft-boxes. No me gustan los flashes dedicados para macro, con flashes normales usados en modo manual tengo un control más preciso de lo que quiero hacer y los puedo colocar de muchas maneras, ahora hay flashes manuales muy apañados. Los sigo colocando en un soporte Manfrotto para macro que tengo desde hace más de diez años, es lo único que sigue igual. A veces uso un tercer flash en un trípode para iluminar el fondo o para actuar de contraluz. Esto puede dar para otro post más adelante.

En fin. Vuelvo al macro y de paso al blog, que estaba totalmente abandonado. Ambas cosas me han resultado muy agradables en otros tiempos.

Una hormiga con su rebaño de pulgones. Ratio 3:1 (aprox.) en la 7D MarkII.

Una hormiga con su rebaño de pulgones. Ratio 3:1 (aprox.) en la 7D MarkII.

Si alguien quiere que me extienda en algún concepto lo haré con gusto (dentro de mis posibilidades).

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