Renovarse o…

El tiempo pasa y hay que hacer las cosas de otra manera, cambiar suele ser bueno. Aquí una libélula fotografiada de una manera totalmente diferente a lo habitual en mí hasta ahora.

La cámara es una Fuji X-T2. Sí, he cambiado todo (o casi todo) mi equipo Canon EOS por el sistema X de Fujifilm. Esto da para hablar mucho y supongo que lo haré en otro post.

El objetivo es un Canon FD 200mm f4 Macro, una delicia del pasado que para la macrofotografía de ciertos individuos como las libélulas es ideal. Las Fuji aceptan casi cualquier objetivo con su correspondiente adaptador, lo cual amplía las posibilidades enormemente.

La luz es natural pero modificada con un paraguas blanco translúcido de estudio. Puede parecer una locura pero con este tinglado la distancia de trabajo aumenta mucho y no se asustan demasiado, se trata de proyectar una sombra y si se hace con cuidado es  bastante fácil. Es más complicado que se queden posando al acercarle un par de flashes a veinte centímetros o menos y aun así lo he hecho cientos de veces. Es cuestión de tener paciencia, lo habitual.

Trípode. Ahora sí, es imprescindible.

Y bueno, el “focus peaking” en fotografía macro a toda máquina. Es la gran ventaja de estas cámaras, el enfoque manual pasa a otro nivel, es una maravilla.

En el EXIF no quedan reflejados los datos de diafragma ni la longitud focal, pero estoy bastante seguro de que debía ser f8 la apertura que usé.

Y poco más. Un cambio radical.

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